sábado, 18 de octubre de 2014

Milanesa con pasta (Schnitzel mit nudeln)

Francia me parece un país la mar de equilibrado, con una cocina dulce y una salada de quitar el hipo de cualquiera. Italia y España, si bien se basan en cocina más tradicional, tienen cierto equilibrio entre la cosa dulce y la salada, y comer mal en cualquiera de los tres países puede llegar a tener mucho mérito.

Sin embargo, en Austria son dioses de la pastelería. Sus konditorei me parecen la mismísima entrada al paraíso; al terrenal y al otro. Ingredientes tremendos y presentaciones lujuriantes. Tartas como la sacher que son un capítulo en la historia de la cocina por sí mismas. Pero en salado no despuntan. El plato nacional es éste que os traigo hoy. Nacional porque te lo ponen en cualquier parte. En la canción "My favourite things" de Sonrisas y lágrimas (que estoy convencida de que está subvencionada por el ministerio austriaco de turismo), una de las cosas que hacen feliz a la fraulein es el schnitzel with noodels, y la baronesa admite que come muchos cuando está en casa del capitán.

Creo que al Barbas no le quitan el sueño, pero a mí me encantan las milanesas, los schnitzel, llamadlos como queráis. No para comerlos a diario, pero de vez en cuando están muy buenos. Son típicos de cerdo, pero con ternera o pollo también triunfas. He metido un par de trucos del Cordon Bleu que suelo usar en mis empanados, sobre todo si los hago con un poco de tiempo.

Ingredientes (para 2 personas):
  • 2 filetes de ternera (no hace falta que sean los mejores de la tienda)
  • harina
  • huevo
  • queso rallado
  • pan rallado ajo y perejil
  • pasta larga (en este caso tallarines)
  • ajo picado
  • perejil picado
  • mantequilla
  • aceite para freír
  • aceite de oliva

Si los filetes son gruesos o imperfectos, los aplanamos hasta que estén de nuestro gusto.
Los pasamos por harina, huevo, queso rallado y pan rallado y con un cuchillo les hacemos un dibujo de enrejado en el rebozado.
Dejamos reposando una hora en el frigorífico (si tenemos el tiempo, ganan en sabor).
Pasado ese tiempo, cocemos la pasta el tiempo que diga el fabricante y la escurrimos.
En el recipiente de cocer la pasta echamos un poco de aceite y doramos el ajo y el perejil.
Rehogamos la pasta y la repartimos en los platos.
En una sartén calentamos la mantequilla y el aceite y freímos los filetes por ambos lados a fuego medio.
Servimos todo junto y acompañamos con una rodaja de limón.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Tarta de patata y panceta

Otra tarta salada de la revista francesa. Cómo me va la marcha, pero es que son socorridísimas cuando no sabes qué poner de cena y quieres algo que esté bueno. Lo que pasa es que he hecho un par de cambios: el primero, cambiar las papas al vapor con otras hechas como para tortilla. Y como en materia de tortillas yo soy concebollista, he tenido que añadir cebolla, o iba a quedar incompleto. Dicho esto, queda bien de un día para otro y es muy fácil. Es como una tortilla de patatas con un toque afrancesado.

Ingredientes:
  • 400 gr de patatas nuevas
  • 1/2 cebolla
  • aceite vegetal (para dorar patatas y cebolla)
  • 6 lonchas de tocineta
  • ajo molido
  • 2 huevos
  • 200 ml de crema fresca (crème fraîche)
  • 2 cucharadas soperas de leche
  • parmesano en polvo
  • una placa de masa quebrada (pasta brisa)
  • parmesano en polvo
  • sal y pimienta

Precalentamos el horno a 180ºC.
En un molde de bordes altos ponemos la pasta brisa y la pinchamos con el tenedor.
La reservamos en lugar fresco.
Pelamos las patatas, las cortamos en láminas como para tortilla y las doramos unos 6 minutos con la cebolla.
Dejamos reposar sobre papel de cocina y forramos el fondo de la masa con esta mezcla.
Mientras, batimos la crema fresca con la leche y los huevos.
Echamos el ajo molido y salpimentamos y volvemos a mezclar.
Echamos esto sobre las patatas y colocamos encima las lonchas de beicon.
Cubrimos con el queso rallado y horneamos 25 minutos.
Lo óptimo es tomarla al salir del horno, pero del tiempo también queda estupenda.

domingo, 12 de octubre de 2014

Lasaña marinera

Sabiendo que no soy lasañera, me compré un paquete de placas de lasaña para una receta que tengo por ahí. Y claro, ahora tengo un paquete casi entero de placas de lasaña esperando a ver la luz del día. De suerte que en una de las revistas Love Cocina que guardo en la tablet tienen un especial lasañas y pude mirar a placer cuál me gustaba. Y me gustó ésta, pero como sólo hice para mí, usé poco marisco y sólo dos placas. Otro de los problemas es que es pasta precocida que tiene que estar 20 minutos en el horno a 220º, y eso no hay cuerpo que lo aguante, la salsa corre el peligro de secarse. Por lo que, si no tenéis pasta precocida, pasará menos tiempo en el horno -aunque sea de mentira- y quedará más jugoso.

Ingredientes:
  • 2 placas de lasaña precocida
  • 125 gr de marisco variado congelado (mejillones, gambas, calamarcitos)
  • 2 tomates
  • 1/2 cebolla
  • aceite de oliva
  • un chorrito de vino blanco
  • sal

Precalentamos el horno a 220ºC.
En el fondo de la fuente echamos un chorro de aceite y ponemos encima una placa de lasaña.
En el vaso de la batidora trituramos los tomates y la cebolla.
Ponemos en la sartén un chorro de aceite y rehogamos el marisco.
Cuando se consuma el líquido que suelta, agregamos el tomate con la cebolla triturados y dejamos reducir.
Echamos un vasito de vino blanco y dejamos reducir, pero no demasiado, o se nos quemaría en el horno.
Ponemos el contenido de la sartén sobre la placa de lasaña, dejando un poco de líquido para la placa superior.
Tapamos el marisco con otra placa de lasaña, que bañamos con la salsa restante.
Horneamos 20 minutos a 220ºC, sacamos y servimos con la ayuda de una espumadera.

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